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sábado, 17 de octubre de 2020

Comentario a un poema de Gloria Fuertes: El corazón de la Tierra

"El corazón de la Tierra", de Gloria Fuertes, es un poema corto que utiliza un lenguaje poético sencillo y directo, de lectura fácil y cercana (como toda su obra) con objeto de ser comprendida por una amplia mayoría. Porque para Gloria Fuertes su poesía constituyó en muchos casos un vehículo de denuncia social y una crítica que a menudo disfrazaba de inocencia, y para ello se sirvió de versos directos y claros.

El tema principal del poema consiste en su preocupación por el odio y por la guerra que asedian por doquier en nuestro planeta, la Tierra, agotado por la maldad de seres humanos que la habitan, reafirmando así el posicionamiento antibelicista de la autora que se percibe igualmente en otras composiciones que escribió para adultos.

Para leer el artículo escrito por mí, publicado en Sur. Revista de Literatura, nº 14, primavera 2020, el enlace es el siguiente:

http://www.sur-revista-de-literatura.com/Paginas14/06FuensantaMQ.pdf




viernes, 16 de octubre de 2020

Artículos y críticas literarias anteriores al 2020

 

-  Crítica literaria: Lectura recomendada: ”Contra el Viento”, de Ángeles Caso. 14 de marzo de 2010.

 http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2010/03/lectura-recomendada-contra-el-viento-de.html

-   Artículo: Un mundo complicado. 24 de abril de 2010.

     http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2010/04/un-mundo-complicado-veces-me-pregunto.html

- Crítica literaria: Lectura recomendada: Antología, de Aurora Gámez Enríquez, Col. de Poesía ALAS. Publicada el 20 de junio de 2010. 

    http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2010/06/lectura-recomendada-antologia-de-aurora.html

   Publicada también en la web de la Asociación Colegial de Escritores de España-Sección Autónoma de Andalucía (ACE-A) el 30 de junio de 2010:

http://www.aceandalucia.org/index.php?id=noticia0&tx_ttnews%5Btt_news%5D=4108&no_cache=1

-  ArtículoCainismo: ¿corazón o mente? Revista Almiar, nº 55, noviembre-diciembre 2010.

https://margencero.es/articulos/new03/cainismo.html

-  Artículo: Maldita violencia de género. 16 de febrero de 2011.

http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2011/02/maldita-violencia-de-genero.html

-  Artículo: Una nueva esclavitud.

  Enlace con la Revista Almiar en la que se publica el 16 de mayo de 2012:

https://margencero.es/almiar/nueva-esclavitud/

-  Artículo: Lecciones de Viktor Frankl. 3 de junio de 2012.

http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2012/06/lecciones-de-viktor-frankl.html

-  Artículo: Aire. 14 de junio de 2013.

http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2013/06/aire.html

-  Artículo: Poeta-oficinista. 19 de junio de 2013.

http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2013/06/poeta-oficinista.html

-  Crítica literaria: Las hijas de Yemayá, de Inmaculada García Haro. 22 de julio de 2013. 

http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2013/07/critica-literaria-las-hijas-de-yemaya.html

Publicada también en la web de ACE-A el 7 de julio de 2013:

http://www.aceandalucia.org/index.php?id=noticia0&tx_ttnews%5Btt_news%5D=5873&no_cache=1

Publicada posteriormente en la web de ACE-A el 5 de abril de 2016:

http://www.aceandalucia.org/index.php?id=noticia0&tx_ttnews%5Btt_news%5D=6859&cHash=73082c26e51f7cead8eeca4a8092e6b6

-  Crítica literaria:. Análisis y crítica literaria: «Hasta que los muertos lleguen al cielo», de Ana Herrera. 22 de febrero de 2014.

http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2014/02/analisis-y-critica-literaria-hasta-que.html

Publicada también en la web de ACE-A el 3 de febrero de 2014: 

http://www.aceandalucia.org/index.php?id=noticia0&tx_ttnews%5Btt_news%5D=6013&no_cache=1

-  Artículo: La mirada horizontal. 20 de febrero de 2015.

http://articulosfuensantamquero.blogspot.com/2015/02/la-mirada-horizontal.html

Publicado también en la Revista Almiar el 28 de febrero de 2015:

https://margencero.es/almiar/mirada-horizontal-articulo/

-  Crítica literaria: Bajo un cielo añil, de Ana Herrera Barba (prologado por mí).

Publicada en la web de ACE-A el 21 de febrero de 2017:

http://www.aceandalucia.org/index.php?id=noticia0&tx_ttnews%5Btt_news%5D=28851&cHash=b11270f96b71b9de9d753f05135d8401

Publicada también en la Revista Almiar el 6 de marzo de 2017:

https://margencero.es/almiar/poemario-ana-herrera/ 

-  Artículo: La crisis de los partidos políticos en una sociedad fracasada. Publicado en la Revista Almiar el 4 de febrero de 2019:

https://margencero.es/margencero/fuensanta-martin-quero-crisis-partidos-politicos/


 


lunes, 10 de agosto de 2020

LA IDEOLOGÍA MEDIOAMBIENTAL: EL CAMBIO QUE SE AVECINA

¿Realmente la pandemia de la Covid-19 tiene su origen solo en el mercado de animales vivos de Wuhan, o el caos medioambiental se encuentra en la raíz del problema? ¿La humanidad puede permitirse seguir ralentizando y aplazando las medidas que frenen la destrucción de nuestro planeta y las terribles consecuencias que se derivan de ella?

Desde hace varias décadas el ecologismo va aunando fuerzas desde perspectivas diversas que llevan a un único objetivo: frenar ese caos medioambiental, recuperar los hábitats en proceso de destrucción y salvar la Tierra y a los seres vivos que habitamos en ella. La ideología medioambiental va cobrando fuerza y debe ser referente para todos sin excepción y, especialmente, para las nuevas generaciones, porque supone el punto de partida que propulsará los cambios necesarios que permitan la vida de nuestro planeta. Sin lugar a dudas, nos encontramos en un punto de inflexión. No lo olvidemos. 


La ideología medioambiental: el cambio que se avecina. Este es el título del artículo escrito por mí recientemente y que se ha publicado en la web de la Asociación Intl. Humanismo Solidario, a la que pertenezco. Aquí dejo el enlace: http://www.humanismosolidario.com/index.php?id=1455


jueves, 23 de abril de 2020

POEMAS DE LA OFICINA EN EL SIGLO XXI

      Lo escribí fundamentalmente durante el año 2018, pero fue en el verano de 2019 cuando me decidí a publicarlo. Y digo que me decidí porque los/as poetas a menudo desnudamos ante el mundo nuestras emociones más personales, y una no puede dejar de titubear sobre si es o no conveniente exponerse tanto. Al final se llega a la conclusión de que ser poeta es eso precisamente: abrirse al mundo mediante un lenguaje especial repleto de extrañezas. En este libro soy testigo y protagonista, porque soy burócrata y poeta al mismo tiempo. A veces la ironía, otras la hondura, también la descripción crítica, recorren sus páginas. Y de manera transversal, un sentimiento de desazón que aflora en los versos de la primera parte (Ventanilla única) y un intenso anhelo de romper "las aristas que aprisionan la vida" expuesto en la segunda parte de este poemario (El regreso). Todo ello precedido por una cita de Mario Benedetti correspondiente a su libro Poemas de la oficina, en el que me he inspirado al escribir este otro mío: "y dejar que la vida transcurra/gotee simplemente".

      El poeta uruguayo hubiera cumplido cien años en septiembre del que está en curso. Cuando leí por primera vez la poesía burocrática de Benedetti, me sorprendió gratamente. Él también fue oficinista al tiempo que escritor, y ese mundo oficinesco del Uruguay de los años cincuenta del pasado siglo que describía en sus versos me pareció que en poco se diferenciaba del actual, salvo los modos aparentes en el tratamiento de la mayoría de los que allí interactúan (interactuamos), los avances tecnológicos y ofimáticos, los aspectos referidos al contexto, y poco más, porque en el trasfondo subyacen en ambos casos las emociones reprimidas y el sometimiento a un procedimiento cada vez más enrevesado, a la fría gestión de una ingente cantidad de datos y de documentos, de vericuetos y pasos laberínticos, y a una jerarquía que ha cambiado sus formas (no siempre) pero cuyo fondo en ocasiones deja que pensar.

      Si hay algo que tenía claro cuando comencé a escribir estos poemas era que debía cerrar mis ojos ante la crítica; por ello, la libertad a la hora de escribirlos fue mi guía. El versolibrismo, los versos medidos, las asonancias, el alejandrino... Formas elegidas por mí, según el caso, en cada composición, en ocasiones de manera atrevida como en el poema TOC. Sin aún haber decidido si publicaría o no este libro, un proceso de catarsis me llevó a verter sus vocablos tal como iban surgiendo.    

     Los/as poetas, los/as escritores/as, somos gente creativa, como lo son los pintores, los escultores o cualquier creador del mundo de la cultura. Una buena parte de nosotros desea constantemente despegar el vuelo y surcar los cielos del libre albedrío. Un procedimiento administrativo es un raíl estricto en el que, cuando se lleva tantos años circulando por él, se corre el riesgo de derrapar y quedar atrapado entre escombros, esos que en ocasiones sumergen al ser humano bajo sí mismo, si antes no se ha perdido "...por las esquinas/de los otros/o en los suburbios/de los miles de datos". Sin embargo, no hace falta tener una clara inclinación hacia la creatividad para convertirse en el sujeto de una oración escrita con la palabra Burnout. Los hay a miles. Algunos, abruptos. Otros, dejando traslucir una máscara irreal.

     La oficina me liberó de mis carencias cuando yo era muy joven y, después de más  de treinta y siete años de perder por el camino gran parte de la identidad que me define, a partir de no sé qué momento me aprisionó entre sus rejas junto a mis propias ruinas. No es más que eso: la interminable constancia de un peso sostenido durante muchos lustros. Queda por recomponer los trozos que fueron cayendo al vacío desde esa inercia ciega y reabrir la vida como se abren las puertas de un nuevo hogar. Y este libro es el comienzo de ello.

Escrito por Fuensanta Martín Quero. 


POEMAS DE LA OFICINA EN EL SIGLO XXI

A la venta en formato ebook y tapa blanda en Amazon, Fnac, Casa del Libro, Agapea, El Corte Inglés, en la propia editorial Círculo Rojo y en muchas otras librerías.




    




lunes, 30 de marzo de 2020

LECCIONES DE VIKTOR FRANKL

En junio de 2012 publiqué en un antiguo blog mío relativo a reseñas críticas de libros, artículos y reflexiones el siguiente artículo que trata de la resiliencia. Un término que desde hace algún tiempo se viene escuchando con cierta frecuencia. El neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl dio buen ejemplo de ella con su experiencia vital. En los tiempos que corren actualmente, bajo los efectos y la presión tan intensa que el mundo está sufriendo en todos los niveles por una pandemia que nos ha cogido desprevenidos, la resiliencia, o capacidad que tiene una persona para adaptarse a circunstancias adversas, se hace más necesaria. A continuación transcribo el artículo al que hago referencia:

LECCIONES DE VIKTOR FRANKL 


Una de las mayores alienaciones producidas en el ser humano  en la historia de la Humanidad fue la que padecieron los prisioneros de los campos de concentración nazis. La persona quedaba relegada no solo a un instrumento para ser utilizado en trabajos forzados y en experimentaciones médicas horrendas, sino  a un objeto, destino del sadismo por el sadismo. Viktor Frankl[i] sufrió la maldad atroz en su misma cúspide en aquellos lugares infames. Pero, a pesar del enorme sufrimiento que soportó y del que fue testigo junto a sus congéneres, el horror no pudo anularlo. La máxima alienación (entendida como reificación) a la que puede estar sometido un ser humano se escapaba entre los resquicios más insospechados para los demás. Allá por los rincones recónditos de su mente.

Atrapado entre los muros de Theresienstadt y de Auschwitz, entre otros campos de concentración, transcurrieron los días y los meses y Viktor Frankl, inerme y arrastrado por las circunstancias, fue desdoblándose, sin pretenderlo, en cuerpo y en pensamiento. Su cuerpo era empujado por los acontecimientos aniquiladores de la carne (la inanición, los trabajos forzados, el castigo físico, el hacinamiento, etc.) y de los sentimientos (la humillación, los insultos, la herida moral), pero su mente transcurría horas y horas más allá de las vejaciones y de la esclavitud, mucho más lejos de las alambradas y de los muros.

Rozando el aire a cada instante, las palabras imaginadas con su joven esposa, aquellas largas y benefactoras conversaciones, no solo eran el calmante que aliviaban el dolor, sino la sangre que alimentaba su famélico cuerpo. No importaba que ella ya hubiera muerto y que posiblemente formara parte de esos amasijos de cadáveres revueltos que colmaban las fosas comunes abiertas como profundas heridas en la tierra que nunca cicatrizarán. No podía saberlo. Pero él la sentía cerca y constantemente conversaba con aquella mujer con la que deseaba firmemente seguir el rumbo de un destino compartido bajo el techo de sus pensamientos y de sus fantasías.

La cruel realidad era solo una pantalla que visualizaba de vez en cuando durante breves minutos, a veces cuando algún compañero de fila caía al suelo exhausto y sin vida a pocos metros de él. Seguramente lo miraría, entendería lo que había sucedido y regresaría al mundo feliz de sus interminables conversaciones con su esposa, clausurando la pantalla miserable de lo que en verdad acontecía ante sus ojos con un impulso vital que desde adentro lo conducía por los caminos despejados de su mundo interior.

A Viktor Frankl sus pensamientos, su imaginación, su resiliencia (en términos psiquiátricos) lo ataron al mundo y a la vida, impidiendo que desfalleciera, permitiendo que sus células reinterpretaran una realidad hostil que, de ser absorbida con la crudeza con la que realmente se estaba produciendo, hubiera sido la antesala de la muerte, el corredor de su muerte, con todo un repertorio previo de torturas y crueldades.

Como el junco flexible que se dobla y después vuelve a erguirse, Viktor Frankl actuó frente a la maldad más salvaje. Y lo hizo de la manera más certera que supo: ignorándola, como se ignora a la NADA antes de que esta te aprisione y te aniquile.






[i] Viktor E. Frankl: Neurólogo y psiquiatra austriaco de origen judío nacido en 1905 y fallecido en 1997. Superviviente de campos de concentración nazis. Varios años después de su liberación, recibió el doctorado de Filosofía y posteriormente impartió clases en la Universidad de Viena y en las Universidades de Harvard y de Stanford, entre otras de Estados Unidos. En su libro más famoso, El hombre en busca de sentido, narra y describe sus vivencias en los campos de concentración y plantea la necesidad de dar sentido al sufrimiento y a la vida como mecanismo para resistir ante la adversidad, y de cómo la libertad interior puede elevar al ser humano muy por encima de su destino adverso.

“En otra ocasión estábamos cavando una trinchera. Amanecía en nuestro derredor, un amanecer gris. Gris era el cielo, y gris la nieve a la pálida luz del alba; grises los harapos que mal cubrían los cuerpos de los prisioneros y grises sus rostros. Mientras trabajaba, hablaba quedamente a mi esposa o, quizás, estuviera debatiéndome por encontrar la razón de mis sufrimientos, de mi lenta agonía. (…) El guardián pasó junto a mí, insultándome y una vez más volví a conversar con mi amada. La sentía presente a mi lado, cada vez con más fuerza y tuve la sensación de que sería capaz de tocarla, de que si extendía mi mano cogería la suya. La sensación era terriblemente fuerte; ella estaba allí realmente. Y, entonces, en aquel mismo momento, un pájaro bajó volando y se posó justo frente a mí, sobre la tierra que había extraído de la zanja, y se me quedó mirando fijamente.”
 (Viktor Frankl. El hombre en busca de sentido)

Escrito por Fuensanta Martín Quero 



     

jueves, 23 de enero de 2020

UN PULSO A DIARIO

Los burócratas sabemos que, tengamos o no miles de papeles y de carpetas encima de la mesa, básicamente es el ordenador con su  absorbente pantalla y su escueto teclado el que domina el escenario oficinesco. Cada mañana se convierte en nuestro más fiel y, a la vez, déspota compañero de trabajo. Me saca de innumerables apuros continuamente y al mismo tiempo establece rutas predeterminadas de actuación administrativa que no admiten un gesto de tímida rebeldía. Los burócratas somos gente atada a una silla y encadenada a un parco y estricto ordenador. Por eso por las tardes, cuando llega la hora de mi verdadero oficio –escritora no remunerada– me sitúo ante la pantalla con cierto titubeo. No sé qué tiene este aparato no tan antiguo en la historia de la Humanidad que se ha convertido en un apéndice de mis manos y en ese compañero inseparable que es sombra de mi rutina y espejo de mis temores. Porque para ser escritora o escritor primero surge eso que Rosa Montero llama “el huevecillo” y que después va cobrando envergadura y concreción conforme la creación literaria –en su caso la narrativa y en el mío sobre todo la poesía– va tomando cuerpo. Los temores, los miedos, las angustias, en cualquier aspecto de la vida acentúan otros tipos de emociones y todos ellos son susceptibles de convertirse en el germen de un poema o de un relato más o menos extenso.

El ordenador me echa un pulso a diario. Cuando actúo como burócrata me domina mientras percibo el espejismo contrario, es decir, que soy yo quien dirige el asunto y no él; y cuando quiero discurrir en la certeza de ser yo misma a través de la ficción de un poema, juega con mi mente y se convierte en un refugio o en una pared blanca y despoblada en la que los vocablos fluyen o se ausentan, según le coja el día.  

Fuensanta Martín Quero.

domingo, 24 de febrero de 2019

jueves, 27 de diciembre de 2018

LA CARICIA

Soneto de mi autoría publicado en la II Antología de la Asociación Colegial de Escritores-Andalucía, titulada "No hay paisaje sin ti" (noviembre 2018).


               LA CARICIA


En la flor desteñida de una mano
que dejada en el lecho de su suerte
la zozobra su angosta lengua vierte,
se ha posado otro ser, sutil, liviano.

Mariposa encendida que en el vano
percutir del dolor la luz invierte,
engañando a los ojos de la muerte
con su leve vaivén de pulso arcano.

Qué desierta la piel que no es tocada,
qué silencio de olvido y lejanía
tatuando el lenguaje de la nada.

Viene el tacto a dejar su letanía
en el vuelo que enciende la alborada
transmutando en ardor su melodía.








viernes, 18 de mayo de 2018

EL ÁRBOL




EL ÁRBOL

Pisa firme su socorrida sombra
sobre una tierra que nutre y calma;
abiertos a la pureza los brazos
pluriformes del tiempo
desean la luz, la caricia intensa,
y esgrimiendo sus fuerzas retorcidas
el aire rompe,
retando paciente la finitud
de este ser limitado pero bello.

Enhiesto el cuerpo no tiembla su piel
y su aroma descubre melodías,
hazañas de una tarde ya pasada
que el azul del aire guardó muy dentro.

Solo un rumor ligero evidencia
el canto sereno de su vivir:
solitaria quietud,
templanza callada del universo.

Junto a la mater tierra
alienta sus días en un abrazo
profundo y misterioso,
atrapando la esencia que de la sombra emana,
oscuras cavernas donde la voz
de los siglos espera con prudencia.
La tierra madre que eleva hacia el cielo
la esperanza del cuerpo que lo viste,
el color y la forma,
el aroma que surge de su centro,
la ternura que el resplandor dibuja,
complaciendo a la luz,
y un destello de telúrica fuerza
que a su seno reclama
y acogerá por siempre el aire que lo envuelve.

(De La esencia hallada. ISBN 13: 978-84-692-2589-9)



domingo, 29 de abril de 2018

NO HAY AMOR EN LAS VÍAS


Pasear por calles tranquilas de la ciudad es todo un lujo porque, cuanto menos, cuando buscamos hacer turismo urbano y relajarnos mientras caminamos entre edificios conocidos o no, lo hacemos en mitad de un bullicio lento como un río de personas que no deja de acompañarnos. Pero, si la ciudad se convierte en paradigma de algo, no es precisamente por ese caminar tranquilo. Sus vías son largas lenguas de asfalto en las que el tiempo de los que allí transitamos se convierte en lucha, en un frenesí por pasar los semáforos antes de que se pongan en rojo, en un continuo esquivar vehículos de todo tipo cuyos conductores hacen (o hacemos) una muy libre interpretación de las normas de circulación o del sentido común, en un discurrir agitado que provoca la elevación agresiva del nivel de decibelios. La ciudad es el contexto del “sintiempo” y de la aceleración.

Puede ser bella, abrir sus ventanas hacia  el mar o hacia un amplio río, ser emblemática por sus antiguas e históricas calles reformadas, callejuelas estrechas y zigzagueantes, o por sus amplias avenidas, contener enclaves, jardines y rincones atractivos para los visitantes, museos que alberguen exposiciones de gran interés artístico y ofertar una amplia gama de actividades culturales y folclóricas. Y sin embargo, en el día a día miles de personas viven inmersas en una cotidianidad convertida en una carrera hacia la nada. Hay prisas por todo y para todo, no hay tiempo de nada y para nada. Largas jornadas laborales o largos años completando currículum que después permanecen olvidados en carpetas de  directivos de Recursos Humanos. Un ir de acá para allá con el reloj vigilante todo el día. Hasta el ocio se anota en las agendas.

La ciudad, en sí misma, no tiene la culpa de ello. Es la forma de vida imperante en las sociedades modernas la que condiciona el biorritmo de tantos urbanitas y la que estructura igualmente los tiempos de los habitantes de muchos pueblos. Pero la ciudad es el contexto paradigmático de este absurdo. Vivir condicionados permanentemente por las prisas o por un minutero indolente no es vivir. Y esto parece que se asume como algo normal, cuando en realidad ni es normal ni natural.





PAISAJE URBANO

Respira la ciudad su perfume de asfalto
en la incipiente hora de una luz renovada,
las vías, siempre solas, detenidas esperan
la nueva humillación del trepidar diario
donde desgarra el aire sobre una tráquea gris
la metálica ausencia de unas vidas sin vida.

Amanece en las rutas asfálticas y oscuras
sin el frescor que el riego en los jardines deja,
la tenue claridad naciente deposita
una leve esperanza en un instante leve,
pero al cabo reinician su tarea incesante
como una larga lengua sumida en el olvido.

No hay amor en las vías.
Solo una huida ciega burlando la mañana.
No es posible acercar dos cuerpos lentamente
en la imparable ausencia de las horas de asfalto.


(De mi poemario Las esquinas, Edit. Celya, 2014. Depósito Legal: TO 774-2014)








TRÁNSITO

La claridad ondea su incipiente
cuerpo sobre el fragor acelerado
de una ciudad que abre indiferente
la percusión de un ritmo acostumbrado.

Por las sórdidas calles
la noche en su guarida se repliega
y un estertor que amaga por los valles
su aliento matinal de luz despliega
un velo azul abierto y despejado,
mientras la soledad turbia doblega
su lomo de rumiante encabritado.

El bullicio renace,
los cuerpos se entrecruzan y se ignoran
y en el cemento gris la sombra yace
de unas manos que una limosna imploran.

En los  bares resuena el ajetreo,
comercios y oficinas eclosionan
en esplendor neurótico de espanto
que al pensamiento lo convierte en reo
donde los sueños, mustios, se amontonan,
maquillando la risa un triste llanto.

La gente en las aceras corre y bulle
por pasillos fugaces de cemento
como un río haciendo tabla rasa;
calla el árbol, el aire se recluye,
se enquistan la rutina y el momento:
mientras a ciegas van, la vida pasa.


(De mi plaquette Latidos, Colección de Poesía Wallada, 2015. Dep. Legal: MA-1566-2015)  

sábado, 7 de abril de 2018

HORIZONTE MARINO

Este es un poema perteneciente a mi libro La esencia hallada, que después integré en Interludio.Poesía escogida. Lo escribí una mañana de verano, ante la contemplación del mar de la bahía de Málaga.


                        HORIZONTE  MARINO

  
                  A lo lejos no pueden descubrirte los ojos,
           
                contorno misterioso que la verdad ocultas,
                                              
                tan bello inalcanzable -por eso mismo bello-
                                              
                recibes los anhelos que el corazón indulta.



                Sujetando del beso marino su secreto,
                                  
                el impulso lascivo que la caricia busca

                en la armoniosa tierra, como una boca inmensa,
                                              
                donde el amor en olas se levanta y derrumba.



                Es tu perenne imagen el hábitat perdido
                                              
                de guerras y naufragios borrados por la lluvia

                donde la Historia engulle: victorias y derrotas

                que en tu memoria encierras como afanosa tumba.  



                En ti culmina el beso, la cópula celeste
           
                uniendo agua y aire; y es plena tu hermosura,

                lugar que nunca existes y eterno permaneces,

                cuando derramas luces vertidas por la luna.


                                                                                             
                Allá por tus confines se pierden los deseos

                y hay pájaros que vuelan donde el silencio escucha.

                La infranqueable calma que en tu regazo habita,
           
                intemporal y libre, en soledad perdura.


                                  ...................................



En el año 2010 este poema formó parte del proyecto poético Latidos con alma, dirigido por Ignacio del Valle, dentro del cual se crearon audios de poemas de autoras de la Asociación ALAS. En el siguiente vídeo, integrado en dicho proyecto, el poema Horizonte Marino está recitado por la actriz Adelfa Calvo.





DE CÓMO SOY POETA


Nací allá por el año 1963 en un sencillo y bonito pueblo llamado Coín, enclavado en el Valle del Guadalhorce, comarca de huertas y naranjos cuyos azahares perfuman el aire en primavera, a no muchos kilómetros de Málaga capital, ciudad en la que resido desde apenas terminada mi adolescencia; soy, pues, andaluza y española.

Ya en los primeros años de colegio, recuerdo que me atraía la posibilidad de saber utilizar el lenguaje de manera correcta y creo que intuía, en lo que mi escasa madurez me podía permitir, el poder que las palabras alcanzan en la comunicación con los demás, permitiendo el entendimiento y la buena educación. A los diez u once años escribí varios cuentos que fueron premiados en algunos concursos del colegio y con doce me atreví a escribir algún poemita, pero fue a los trece cuando, como muchos adolescentes, me lancé de lleno a componer versos. Fue Bécquer (tal vez sea casi un tópico mencionarlo), unos escuetos poemas de las Rimas de Bécquer, quien, desde la distancia del tiempo y del contexto que median entre él y yo, me enseñó el principio del camino hacia la palabra poética.

Después vendrían las lecturas de libros de Miguel Hernández y de las obras completas de Antonio Machado, que fueron clave para mí en aquel entonces porque, si al principio la composición de versos supuso un reto o un desahogo, se convirtió después en una forma de sentir por primera vez de manera incipiente la verdadera esencia de la poesía. Escribí muchos poemas durante la adolescencia. En esa edad turbulenta en la que la alegría y el llanto se alternan con una facilidad increíble, la lectura de libros, tanto de narrativa como de poesía, fue un auténtico descubrimiento; pero más aún lo fue el sentir que tenía la autonomía y el gozo de escribir poemas. De Machado pasé a Alberti, a Lorca, a Cernuda… La obra de los poetas de la Generación del 27 comenzó a fascinarme. Y de estos pasé a otros autores (las mujeres poetas no estaban visibilizadas, salvo algunas excepciones, y opino que hoy en día queda mucho por hacer en ese sentido).

Ya en la universidad, quise estudiar Filología Hispánica, pero no lo hice, lo que me costó a priori el reproche de mi profesora de Lengua del último curso del instituto, cuyos consejos y forma de estar en el mundo constituyeron un referente para mí. Si algún compañero o compañera de aquel curso de 1980-1981 leyera estas palabras, entendería perfectamente lo que digo, porque aquella profesora (Mª Ángeles) fue especial para todos nosotros. Dejé de lado Filología Hispánica, mi vocación, y, por circunstancias que no vienen al caso, me matriculé en Derecho. Durante varios años me arrepentí de aquella decisión porque no pude ahondar en conocimientos específicos que me interesaban (y me interesan) muchísimo de Lengua y Literatura. Concluí dos cursos de Derecho y, si bien me agradaba la materia jurídica, ciertos condicionantes me llevaron a prepararme unas oposiciones para la Administración Pública. Así que, desde el año 1983 hasta la actualidad, soy oficinista en un organismo público. Algún tiempo después de aquel giro en mi decisión comprendí que la vida es mucho más que una licenciatura y que existen otras formas de adquirir aquellos conocimientos hacia los que se tiene una fuerte inclinación.

Durante unos años me distancié algo de la poesía, tanto a la hora de escribirla como de leerla. Los estudios universitarios y las oposiciones, casi simultaneados, centraron mi atención. Seguidamente me casé y después me convertí en madre. Sin embargo, en mitad de tanto ajetreo, de cuando en cuando escribía algún poema y me daba cuenta de que me resultaba imposible olvidar esta “afición”, tal como yo la entendía.
                                    
Desde mis comienzos en la escritura, esta era una actividad privada, íntima, a la que solo a contadísimas personas de mi entorno próximo dejaba acceder, salvo alguna lectura y publicación aislada en el instituto. Esa privacidad de mi hacer literario continuó durante muchos años, hasta que una tarde, mientras ordenaba un armario, encontré libretas y una carpeta repleta de poemas escritos por mí años atrás. Los fui leyendo en distintos momentos y, a medida que lo hacía, volvía a renacer esa faceta mía que permanecía agazapada esperando una oportunidad de salir de nuevo a la realidad. Seleccioné un grupo de poemas que conformaron lo que fue mi primer poemario: Hojas de calendario. Lo registré para proteger mis derechos de propiedad intelectual, aunque no pensé en ningún momento en publicarlo. Era el año 1999.

En ocasiones se producen hechos en la vida a los que llamamos casualidades del destino, pero ¿será que el destino busca hilar estas casualidades para situarnos en alguna encrucijada o cambiar nuestro rumbo? Era en 1999 cuando nació mi primer poemario y en ese mismo año, en algún lugar de Málaga, algunas escritoras no afamadas y que yo no conocía, creaban la Asociación de Mujeres por la Literatura y las Artes, llamada también Asociación ALAS. Dos años después el destino volvió a situarme en un punto concreto del camino. Casualmente (¿o no?) conocí a Aurora Gámez, presidenta de este colectivo, y tras una conversación sobre nuestra coincidencia por el gusto hacia la lírica, me invitó a formar parte de la asociación. Las circunstancias de ese encuentro fueron tan cotidianas y a la vez me resultaron tan extrañas, que por un instante tuve la corazonada de que mi decisión podía o no cambiar mi destino. La bifurcación en dos rutas se encontraba delante de mí, y de mí dependía que se produjera un punto de inflexión en mi vida. Días después, dejándome llevar por esa intuición y por aquella sensación del último momento, asentí a su ofrecimiento.

Así fue cómo mis poemas comenzaron a salir poco a poco de cuadernos y carpetas guardados con celo en algún mueble de mi casa, en tanto que escribía y leía poesía con asiduidad. En 2002 publiqué por primera vez varios de ellos en un libro colectivo de la Colección de Poesía Wallada, promovida por la Asociación ALAS. Inicié desde entonces hasta la actualidad una andadura de publicaciones colectivas y antológicas, recitales poéticos, presentaciones de libros, participación en actos… Mi actividad pública en el mundo literario de Málaga se ha ido haciendo cada vez más intensa y, en consecuencia, mi círculo de amistades y conocidos en este ámbito se ha incrementado. He publicado varias plaquettes, y artículos y críticas literarias en revistas especializadas; además, mis versos han formado parte de exposiciones de pintura y fotografía y he sido incluida en el Catálogo de Mujeres en el Arte en Málaga, elaborado por el Ayuntamiento de esta ciudad.

En el año 2007 publiqué por primera vez un libro de poemas exclusivamente de mi autoría, titulado La esencia hallada. Es un ebook que aún se puede descargar gratis de internet. Con este poemario y con los inéditos que había escrito anteriormente decidí publicar una antología en papel, titulada Interludio.Poesía escogida, que salió a la luz en el 2011 con la editorial Vértice. Es un libro al que tengo especial cariño y que ha tenido y sigue teniendo muy buena crítica por parte de los lectores.

En el año 2014 publiqué los poemarios Las esquinas y Casas de cal (ambos con la editorial Celya). El primero de ellos nace de un sentimiento de desolación que de alguna manera me indujo en sus primeros años la crisis económica que ha arrasado desde el año 2007 con la llamada sociedad del bienestar, instalándose en su lugar la precariedad económica y laboral de miles de personas, tanto en nuestro país como en los de nuestro entorno geopolítico. El segundo lo conforman poemas que expresan sentimientos que recorren una historia particular real ya pasada, en el contexto de un pueblo andaluz.

En el año 2015 la asociación ALAS llegó a su fin. Dieciséis años de existencia. Toda una historia de mujeres escritoras (poetas y/o narradoras), también algunas pintoras y fotógrafas, desarrollando una intensa actividad cultural con la igualdad de género como brújula, lo que no quiere decir que este fuera el tema de las obras creadas, salvo algunas publicaciones puntuales, porque nuestra visión de la literatura y las artes era y ha sido siempre muy amplia. Dieciséis años merecedores de algún estudio o ensayo que algún día (estoy convencida de ello) se publicará, tanto por la excepcionalidad de su larga trayectoria en el tiempo, como por su fecundidad literaria y artística. Tras su extinción, nació el Grupo ALAS (Autoras por la Literatura y las Artes), dotado de madurez y con una clara vocación profesional en el affair literario y de las artes, ya iniciada en su predecesora. A este grupo pertenezco actualmente.

Formo parte, asimismo, de la Asociación Internacional Humanismo Solidario, “corriente crítica e intelectual de personas libres que, desde la heterodoxia estética, asumen el uso de la palabra como obligación social bajo los irrenunciables principios del compromiso y el comportamiento ético, sin estar sometidos a ideología, filosofía, política o religión alguna”, tal como se define en su web (www.humanismosolidario.com); igualmente soy socia de la Asociación Colegial de Escritores de España-Sección de Andalucía.

Fundamentalmente soy poeta. Hace años que siento esta inextinguible actividad no como una mera afición (como la concebía antaño), sino como oficio o profesión no remunerada, entre otras razones porque en mi modus vivendi se refleja de forma nítida. Por razones de tiempo no he podido inmiscuirme en la narrativa, aunque no descarto hacerlo en algún momento. Discretamente, paso a paso. Disfrutando. Porque la escritura para mí básicamente es eso: disfrutar del proceso de creación y después compartir lo creado con aquellos(as) que así lo quieran.

Busco la autenticidad cuando escribo, también cuando leo. Propugno la verdad de la palabra, tenga un fin exclusivamente estético o esencialmente comunicativo. Abogo por una escritura que, desde la libertad creativa y de estilo, sea respetuosa y se asiente en los principales valores que sustentan los derechos humanos. Huyo de las falacias y de las megalomanías ajenas, o así lo pretendo. Pienso que los largos currículum en el ámbito literario (como en cualquier otro) son merecedores de respeto y de reconocimiento por el esfuerzo y la dedicación de horas de sus autores y por el fruto de estas, es decir, por sus obras; pero no creo en el espejismo de la obsesión por alcanzar cotas protocolarias de distinción social. Básicamente creo en la humanidad y en la vida, y en que los poetas y escritores (mujeres y hombres de letras) tenemos la obligación moral de situarnos en el lado de la balanza que contrarresta las acciones de los que propagan el mal por el mundo.

Este es mi currículum. Y así lo expongo para quien quiera conocerlo, despidiéndome por ahora de quienes hayan llegado a este final, hasta mi próxima entrega en este blog, con unos versos de mi poema Latidos:

“porque la vida no es más que
 un cuerpo desnudo en la mañana,
 y el corazón, el eco del vuelo de las aves.”   

ACERCA DE "TODAS LAS SOMBRAS", DE INÉS MONTES

A continuación comparto un artículo (crítica literaria) escrito por mí sobre el magnífico libro de poesía Todas las sombras (editorial etc, ...